Es RIGUROSAMENTE INCIERTO que hay aparecido una tablilla cuneiforme conteniendo la profecía del advenimiento de Bush a Irak. Estos rumores proceden de fuentes no bien informadas, y de traductores de sumerio incompetentes.

El pasaje en cuestión es el siguiente:

El país de Kalam, el país entre ríos,

Vendrá el tiempo de la desolación,

Cuando Enlil se vea impotente,

Cuando Anu ya no escuche a los mortales,

Cuando Inanna se refugie en el cielo,

Cuando el matorral y el arbusto se apoderen de tus ciudades.

Probablemente el problema procede de una traducción previa y disparatada al inglés, ya que el término bush significa arbusto. La traducción del asiriólogo naturalizado en Belice Sr. Elenmeyer, es algo así como la joya del Nilo de los trabajos a que nos tiene acostumbrados. Este paracientífico, al que más bien deberíamos llamar play-boy instruido (apareció subrepticiamente en una fotografía tomada en la mansión de las conejitas), no hace más que buscar el braguetazo intelectual con la finalidad de parecerse a la superestrella Dan Brown. De hecho, parece empeñado en una carrera por igualarlo en burrez.

Si su traducción tuviera algún sesgo de realidad, tendría que explicarnos a qué se refiere el término matorral. Carece de sentido decir “cuando el matorral y el Sr. Bush se apoderen de tus ciudades”, se trata de una frase descompensada.

¿Es, entonces, el matorral una alusión indirecta al Sr. Blair (“cuando el Sr. Blair y el Sr. Bush se apoderen de tus ciudades”? ¿Es que no comprende el pretendido asiriólogo que por esta vía no puede conquistarse la fama científica?

Por cierto, que el término bush tiene un significado adicional. Significa bello púbico.

Mi exigente literario, Cristina Vizcaíno, me comentó un día, en aquellos lejanos tiempos de la primera elección del Sr. Bush, que muchas mujeres estadounidenses le estaban enviando al recién elegido presidente, por correo, recortes de su bello púbico, subrayando con esto que no querían tener nada que ver con Bush.

Lo que sí es cierto es que el nombre IRAK procede de URUK, una ciudad sumeria situada en el curso bajo de los ríos Tigres y Eufrates. Por favor, no confundir Uruk, la ciudad, con los feos uruk-hai, esos ogros patosos y maleducados de la novela de Tolkien, que parecen tan necesitados de un lifting (aunque ellos no se dan cuenta, solo piensan en masticar elfos buenos. Me preguntaría cómo sería un polvo entre dos de éstos, si no fuera porque nacen de la tierra, sin padre ni madre. Una cuestión filosófica, relativa a la autoconciencia puede ser: ¿Saben los uruk-hai lo feos que son? En el universo de Tolkien no parece haber espejos. Si se miraran en uno ¿querrían ser elfos? ¿se volverían buenos?).

Los sumerios, por supuesto, son esas personas enigmáticas, con aspecto inofensivo, que aparecieron junto a los grandes ríos y se inventaron la escritura y la cultura urbana. La cabeza intencionadamente calva, el culito cubierto de faldillas de vellones de carnero, y siempre adorando a sus dioses impetuosos, libertinos y a menudo capullos. No solamente inventaron la escritura cuneiforme y todo ese rollo. Ytambién el diluvio universal, como comentaré pronto.

¿Y qué nos importa a nosotros la ciudad de URUK? Es que Uruk es la cuna del héroe Gilgamesh, el protagonista del mito del mismo nombre y por supuesto de mi novela. De mi primera novela, la más hermosa e inteligente obra sobre Gilgamesh.

Estas son las murallas de Uruk, construidas por Gilgamesh (o más bien mandadas construir. Gilgamesh era el rey y se limitaba a dar órdenes, por cierto, que después de enviar a los obreros al tajo, dedicaba el resto de la mañana a acostarse consus mujeres,ya comentaré. El único ladrillo que llevó a cuestas fue, por lo visto el de la primera piedra. Los sumerios también disfrutaban con ese ritual).

Era un tiempo de sueños, donde todo estaba por venir. Nadie sabía que la bendita tierra de Kalam iba a estar destinada a tal sufrimiento.