Publicidad:
La Coctelera

GILGAMESH

En busca de la inmortalidad

13 Septiembre 2007

GILGAMESH Y EL SEXO


Franco construyó pantanos, Carlos III la puerta de Alcalá y Gilgamesh las murallas de Uruk.
Pero ninguno de ellos empleó sus manos. Se limitaron a dictar instrucciones. Mientras los obreros trabajaban, Franco probablemente escribía aquella novela tan entretenida, que publicó con pseudónimo, Carlos III seguro que le daba al trabuco en busca de unjabalígordo, pero Gilgamesh está cantado que se acostaba con sus mujeres. No con la de Franco y Carlos III, con las mujeres de los obreros. Bonita cosa esta de enviar a los maridos a poner ladrillos y mientras tanto quitarle la ropa a sus esposas.

Sí, sí. Gilgamesh era un pecador y un fornicador de espanto.


Este es Gilgamesh, el pastor de Uruk,
El pastor de todos, imponente y sabio.
No deja la doncella al lado de su madre,
Ni a la hija del guerrero, ni a la esposa del noble.

Poema de Gilgamesh

Tablilla I, columna II


Pero la mayor mácula del joven ishakku era su desenfrenada pasión sexual, que mantenía en permanente temor a la ciudad, y ninguna mujer, joven o madura, soltera o no, estaba a salvo mientras fuera hermosa.

Gilgamesh y la muerte, Cap. I


Nada más entrar al Museo Arqueológico Nacional (visita gloriosa y recomendable) nos encontramos con un montón de pedruscos en forma de torrecita. Se trata de un hallazgo relativamente moderno, que tuvo lugar en Pozo Moro (Albacete). Los pedruscos son bastante cultos, tienen bajorrelieves. Y el misterio es que estos bajorrelieves, no me preguntéis por qué, parecen representar escenas del poema de Gilgamesh.



Bien, bien… la cuestión es que allí tenemos también una escena de sexo, sí. Está muy mal conservada, pero no cabe duda de qué es esa cosa que vemos salir de una entrepierna masculina.


No, no la voy a poner: hay que ir al museo.


Así que Gilgamesh pasaba el tiempo fornicando. Las continuas emisiones seminales provocan una pérdida constante de zinc, que, entre otras cosas, es preciso para el buen funcionamiento del cerebro No sé si esto justifica la especie de locura que le dio un poco más adelante, una locura que lo llevó a abandonar no solo el trono, sino también la dulce compañía de las mujeres, para volverse peregrino (no a Santiago de Compostela, como los soñadores, divorciados y aventureros domésticos de ahora. El iba mucho más lejos, a un sitio por donde se pone el sol del que ya hablaremos).


Bueno, venga. La pondré.

¿Lo veis bien? Demasiado pequeña, creo (me refiero a la imagen) Para mayor claridad hay que ver mi documental EN BUSCA DE LA VIDA ETERNA. De vez en cuando lo ponen en PUNT 2 (segunda cadena valenciana).



¿Sufrió Gilgamesh una depresión como consecuencia de estas continuas pérdidas de zinc? Cualquiera sabe. Los taoistas chinos y los practicantes del tantra hindú están convencidos de que el semen es un precioso elixir que hay que conservar practicando el orgasmo sin eyaculación (que permite hazañas sexuales como las de algún escritor, tan mediático como pedante, quien en otro tiempo -repito: en otro tiempo- , y a base retener la eyaculación, aseguraba ser capaz de satisfacer a las famosas diez mil vírgenes).



Los médicos occidentales, en cambio, creen que eyacular frecuentemente es saludable, entre otras cosas para prevenir infecciones en la próstata. Incluso los taoistas insisten en que en el pene hay una serie de puntos reflejos cuya estimulación proporciona una salud de hierro. Los puntos reflejos más conocidos son los de los pies. Les das apretones y te pones bueno. Pero también existen en el órgano sexual masculino… Y en el femenino.



Bueno, no sabemos si Gilgamesh, al ejercitarse con todas aquellas mujeres de obreros, capataces, nobles, visires, comerciantes y artesanos estaba agotando el elixir, y vaciando su cerebro, o si más bien se estaba entregando a una saludable gimnasia. Lo que sí sabemos es que el tío era una fiera.

El cine te permite transformar los sueños en realidad. Tú imaginas un mundo, una situación, unos personajes, y puedes conseguir que eso exista. No con la imaginación, como en los libros, sino físicamente y de verdad. Tú imaginabas a una chica guapísima vestida de rojo al borde del acantilado (como la dama púrpura, un personaje de Gilgamesh y la muerte), y la chica aparece y se viste de rojo. Viene de una agencia de actores, pero y qué. Es tan perfecta como la habías imaginado.



Eso me ha pasado muchas veces (bueno sí, también me dedico al cine), y una de ellas sucedió lo siguiente:


El rodaje era en Moncada, cerca de Valencia. El actor viajó desde muy lejos, se llamaba, digamos Antonio. La actriz vino de Valencia, se llamaba pongamos… Mar. Los dos jóvenes y con buenos cuerpos. Jose, recién llegado, no encontraba el lugar del rodaje, a mediodía el pueblo estaba desierto. Vio a una chica caminando por la calle y le preguntó dónde estaba la calle Corbella núm. 26. Ella le contestó que vaya casualidad, porque iba al mismo sitio. Entonces él le dijo que iba a un rodaje, y ella le contestó que también. El iba a hacer el papel de Gilgamesh, ella el de dama de Uruk hermosa, seducida y convencida. Ah, pues tanto gusto.



Al poco rato estaban en el set. Yo había comprado en el mercadillo unos trapitos así, orientalizantes, para que se los pusieran encima, y había preparado un simulacro de tálamo viciosillo, con velas suspendidas y tules transparentes. Todo estaba un poco inspirado en la buhardilla que vemos en EL ANSIA, la memorable película (película sobre la INMORTALIDAD) con David Bowie y Catherine Deneuve.



Mientras Josevi, operador de cámara y director de fotografía, filmaba la secuencia, y Oscar Martín sostenía la pértiga que arrojaba sobre los noviosluz cenital, yo, en mi calidad de productor, director, guionista y etcéteras, y desde esa ostentosa dignidad, agitaba un cartón para provocar la brisa que hiciera agitarse los tules transparentes. Al chico y la chica los tenía en el lecho, bajo las velas, comiendo fruta y mirándose de forma lasciva. Le pedí a la niña que se descubriera el pecho y lo hizo (esto no funciona igualen la vida civil), y Gilgamesh estaba ahí, a dos palmos de la desconocida conocida. No solamente había creado la realidad, también los sentimientos. O, digamos, las pasiones. Me refiero a los protagonistas. No sé lo que pasó después del rodaje. Imagino que rezaron sus oraciones y se fueron a dormir.

servido por idar-dorainn sin comentarios compártelo

7 Septiembre 2007

BUSH EN MESOPOTAMIA, LA PROFECÍA PERDIDA


Es RIGUROSAMENTE INCIERTO que hay aparecido una tablilla cuneiforme conteniendo la profecía del advenimiento de Bush a Irak. Estos rumores proceden de fuentes no bien informadas, y de traductores de sumerio incompetentes.

El pasaje en cuestión es el siguiente:

El país de Kalam, el país entre ríos,

Vendrá el tiempo de la desolación,

Cuando Enlil se vea impotente,

Cuando Anu ya no escuche a los mortales,

Cuando Inanna se refugie en el cielo,

Cuando el matorral y el arbusto se apoderen de tus ciudades.

Probablemente el problema procede de una traducción previa y disparatada al inglés, ya que el término bush significa arbusto. La traducción del asiriólogo naturalizado en Belice Sr. Elenmeyer, es algo así como la joya del Nilo de los trabajos a que nos tiene acostumbrados. Este paracientífico, al que más bien deberíamos llamar play-boy instruido (apareció subrepticiamente en una fotografía tomada en la mansión de las conejitas), no hace más que buscar el braguetazo intelectual con la finalidad de parecerse a la superestrella Dan Brown. De hecho, parece empeñado en una carrera por igualarlo en burrez.

Si su traducción tuviera algún sesgo de realidad, tendría que explicarnos a qué se refiere el término matorral. Carece de sentido decir “cuando el matorral y el Sr. Bush se apoderen de tus ciudades”, se trata de una frase descompensada.

¿Es, entonces, el matorral una alusión indirecta al Sr. Blair (“cuando el Sr. Blair y el Sr. Bush se apoderen de tus ciudades”? ¿Es que no comprende el pretendido asiriólogo que por esta vía no puede conquistarse la fama científica?

Por cierto, que el término bush tiene un significado adicional. Significa bello púbico.

Mi exigente literario, Cristina Vizcaíno, me comentó un día, en aquellos lejanos tiempos de la primera elección del Sr. Bush, que muchas mujeres estadounidenses le estaban enviando al recién elegido presidente, por correo, recortes de su bello púbico, subrayando con esto que no querían tener nada que ver con Bush.

Lo que sí es cierto es que el nombre IRAK procede de URUK, una ciudad sumeria situada en el curso bajo de los ríos Tigres y Eufrates. Por favor, no confundir Uruk, la ciudad, con los feos uruk-hai, esos ogros patosos y maleducados de la novela de Tolkien, que parecen tan necesitados de un lifting (aunque ellos no se dan cuenta, solo piensan en masticar elfos buenos. Me preguntaría cómo sería un polvo entre dos de éstos, si no fuera porque nacen de la tierra, sin padre ni madre. Una cuestión filosófica, relativa a la autoconciencia puede ser: ¿Saben los uruk-hai lo feos que son? En el universo de Tolkien no parece haber espejos. Si se miraran en uno ¿querrían ser elfos? ¿se volverían buenos?).

Los sumerios, por supuesto, son esas personas enigmáticas, con aspecto inofensivo, que aparecieron junto a los grandes ríos y se inventaron la escritura y la cultura urbana. La cabeza intencionadamente calva, el culito cubierto de faldillas de vellones de carnero, y siempre adorando a sus dioses impetuosos, libertinos y a menudo capullos. No solamente inventaron la escritura cuneiforme y todo ese rollo. Ytambién el diluvio universal, como comentaré pronto.

¿Y qué nos importa a nosotros la ciudad de URUK? Es que Uruk es la cuna del héroe Gilgamesh, el protagonista del mito del mismo nombre y por supuesto de mi novela. De mi primera novela, la más hermosa e inteligente obra sobre Gilgamesh.

Estas son las murallas de Uruk, construidas por Gilgamesh (o más bien mandadas construir. Gilgamesh era el rey y se limitaba a dar órdenes, por cierto, que después de enviar a los obreros al tajo, dedicaba el resto de la mañana a acostarse consus mujeres,ya comentaré. El único ladrillo que llevó a cuestas fue, por lo visto el de la primera piedra. Los sumerios también disfrutaban con ese ritual).

Era un tiempo de sueños, donde todo estaba por venir. Nadie sabía que la bendita tierra de Kalam iba a estar destinada a tal sufrimiento.

servido por idar-dorainn 11 comentarios compártelo

7 Septiembre 2007

APEGO A LA VIDA

Sí, creemos que en el mundo antiguo, pero que muy antiguo, no había ni reflexión, ni filosofía, ni inteligencia comparable a la nuestra. Aquellos lerdos de Mesopotamia, con sus cabezas rapadas, además de construir zigurats y ordeñar ovejas ¿qué hacían? Nada, pasaban el tiempo esperando el advenimiento de Bush (no a ellos, a sus bisnietos, claro está).

Pues no. Pensaban, y pensaban en grande. Pensaban tanto y con tanta hondura como uno de esos tertulianos hipersabios que escuchamos en la radio mañana, tarde y noche.

Reflexión, preocupación y filosofía, sí. Ellos, o uno entre ellos, fueron los primeros en darle vueltas a ese inconveniente tan serio que es morirse. Hoy acaba de morir Pavaroti. Famoso, rico, pero impotente ante el cáncer de páncreas, como los pobres. Vale como ejemplo de que no hay nada que hacer. Cuando llega el momento olvídate. Y siempre llega.

En lugar de entretenerse momificando muertos y dibujando los cañaverales del más allá, como sus vecinos egipcios, los sumerios de aquella Mesopotamia en ciernes se pusieron a lamentarse porque tenían que morirse, y les cosquilleaba la incertidumbre. Ellos no lo tenían claro, no sabían qué cosa había detrás. Les daba un no sé qué imaginar el otro lado. Lo más que llegaban a decir era poco apetitoso: que los muertos estaban vestidos con plumas, como pájaros, y que su pan era el polvo. Así definían lo que llamaban la mansión de Irkalla, que era bastante peor que el tren de la bruja.

Así nació el personaje más atractivo, universal y atormentado de la historia de la literatura, el que penó y se lamentó bastante antes que Fausto. Y, con 25 años, a mí se me ocurrió apropiármelo y reescribir su historia para que la conociera todo el mundo. Nadie conoce a Gilgamesh, excepto los leídos y los iniciados. Pero ahora vais a conocerlo.

servido por idar-dorainn 2 comentarios compártelo


Sobre mí

Soy escritor, me aburre el mundo de los adultos y confío en los que saben distinguir un sombrero mejicano de una boa que acaba de tragarse un elefante Hay en las librerías, o debería haber, tres novelas mías, que forman la trilogía KHOL. Empecé con Gilgamesh y la muerte, una historia sobre la búsqueda de la inmortalidad. Continué con El Príncipe Pálido, que describe el fin del politeismo primitivo, la muerte de la magia, las hadas, los seres del bosque, los espíritus de las aguas y todo lo que haga falta. Acabé con La Piedra Resplandeciente, un mito sobre el fin de la inocencia primitiva en las costas del Mediterráneo, al borde de la Edad del Bronce. Están publicadas en FUNDAMENTOS. Como los libreros ya no son lo que eran (no es tan fácil como antes encargar una novela y que te la traigan), es mejor comprarlas por internet. Hay varias páginas donde se venden, es suficiente picar el nombre de la novela, sin olvidar el título de la trilogía, KHOL. Tampoco está mal pedir los libros directamente a EDITORIAL FUNDAMENTOS: Teléfono: 913 199 619 Teléfono 2: 913 194 378 Fax: 913 195 584 Correo electrónico: web@editorialfundamentos.es Contacto: Juan Serraller Suerte. Comentarios, alabanzas, críticas y menosprecios a: idar_dorainn@hotmail.com Podeis mirar la página de mi productora, con cine, documentales, novelas y trabajos de antropología en http://lugalbanda.eresmas.net contadores
contadores

Fotos

idar-dorainn todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera